El pasado 12 de marzo de 2026, estaba citada ante la Plaza 1 del Juzgado de Instancia (Sección VSM instrucción) del Tribunal de Instancia de Santa Cruz de Tenerife, una mujer como víctima del procedimiento de violencia de género. Pues bien, la víctima, como muchas otras victimas es madre y acudió con un bebe de apenas un año de edad en su cochecito, hasta ahí parece todo normal.
Pero se da la circunstancia de que con la implantación de la Ley Orgánica 1/2035, de 2 de enero, de medidas en materia de eficiencia de Servicio Público de Justicia, en el Palacio de Justicia de Santa Cruz de Tenerife, entre otras medidas, se han reordenado, los espacios destinados a la atención de víctimas de género, se han ampliado la sala de espera, pero no se las dotado de ningún servicio, no tienen dispensadores de agua, no tienen baños integrados, no hay ningún espacio en que puedan entretenerse los niños pequeños que acompañan a sus madres y por supuesto no tienen cambiadores para los bebés. Hay que tener en cuenta que tratándose de víctimas de violencia de género muchas de ellas no tienen ni medios económicos ni soporte familiar para dejar a sus hijos al cuidado de guarderías o familiares, menos aún al cuidado de los padres de los niños que suelen ser los propios investigados.
Una vez más, , como ha ocurrido en otras ocasiones, una víctima acudió con su bebe de un año y como bebe que es se vio en la obligación de cambiar el pañal del niño, pero como no hay baños ni cambiadores en las salas de espera de las víctimas, las funcionarias debieron franquear el acceso al baño de personal, intentar cambiar al niño en el propio carrito con él más que previsible resultado que se produjo, todo manchado, baño, carrito, madre y niño.
Puede parecer una simple anécdota, pero es un ejemplo más de la dejadez con la que la administración está afrontando la situación de la administración de justicia en este tema, se invierte en despachos para las autoridades, se discute porque despacho y de qué dimensiones le toca a cada autoridad, pero en cuanto al trato a las víctimas, en cuanto a intentar que la espera en un momento, que ya de por sí es muy estresante, sea lo menos malo posible, en cuanto a establecer protocolos de actuación en relación al trato de eso nada de nada, dos pasillos que conducen al mismo sitio y así supuestamente ya está todo solucionado.
Lamentablemente en lugar de aprovechar está ocasión para mejorar el servicio vamos por el mismo camino de siempre pero con despachos más grandes y juzgados más atestados.
Ahora solo falta la foto para vendernos de las mejoras de las instalaciones, que siguen sin solucionar los problemas.