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La decisión del nuevo gobierno del PP de congelar el salario mínimo, no hace más
que confirmar nuestros peores pronósticos en el sentido de que Mariano Rajoy y
su gobierno tienen la disposición, no solamente de seguir la línea de recortes
del gobierno de Rodríguez Zapatero, sino retrotraer las condiciones laborales de
los empleados públicos a 30 años atrás, además de acabar por pulverizar las ya
de por si precarias condiciones de vida de los sectores más empobrecidos de la
sociedad y de la clase trabajadora.
En Canarias esta agresión resulta aún más sangrante, ya que en
realidad implica una reducción del salario real de las familias si consideramos
que la inflación a final de año estará por encima del 2%. Si tomamos en cuenta
además, el diferencial histórico negativo que hace que en Canarias los sueldos
sean los más bajos, y por tanto sean más las personas que perciben el salario
mínimo, y en contraposición la cesta de la compra de los productos alimenticios
sea la más cara, podemos ver que esta medida no hará más que ensanchar la brecha
de pobreza que separa a Canarias del Estado español.
Esta medida es absurda, ya que no atiende a absolutamente a
ninguna racionalidad de despegue económico, porque al restringir los ingresos de
las familias contrae el consumo y genera mayor estancamiento de la economía.
Deja claro que la prioridad del gobierno del PP no es de ninguna manera combatir
la crisis y el paro, sino seguir esquilmando y empobreciendo a los trabajadores
y trabajadoras, para garantizar recursos que poder entregar a los
especuladores financieros que son finalmente a quienes sirve este gobierno y
para quienes piensa gobernar los próximos cuatro años.
CONGELACIÓN DE SALARIOS A
LOS TRABAJADORES PÚBLICOS
De otro lado, tras la rebaja del 5% en el 2011, la congelación
salarial a los trabajadores públicos aprobada hoy por el Consejo de Ministros,
merece también la reprobación de Intersindical Canaria pues, además de avanzar
en la pérdida global de poder adquisitivo, incide más negativamente en el
territorio canario al sufrir una gran parte de los empleados del sector
público, los salarios más bajos del Estado y las condiciones laborales más
duras.
Jaime Bethencourt Rodríguez.-
Intersindical Canaria
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